domingo, 31 de enero de 2010

Última entrada.

Uno nunca sabe cómo van a suceder las cosas, de qué forma van a terminar. A veces los motivos son claros. En otras ocasiones (como ahora) son complejos, enrevesados y probablemente erróneos. Un poco como yo, al fin y al cabo. Me gustaría cerrar la aventura de "la distancia entre las cosas" haciendo mi propio ejercicio de crítica.

No soy el que era. No seré en un futuro el que soy ahora.

Cada vez más solo. Una verdad como un puño en la cara que me he encargado de buscar y de investigar en estos últimos meses. Quiero estar solo, podríamos decir, aunque no sea del todo cierto. Pero es así. Me levanto cada mañana y actúo como si la vida no fuera conmigo, como si los demás hubieran decidido también embarcarse voluntariamente en el proceso destructivo. Mis amigos de toda la vida, los que me conocen, vosotros, sabéis describirme perfectamente; consigo romper con demasiada facilidad la empatía y uno no debe involucrarse demasiado en la tensión constante en la que me ensombrezco. No hay que aguantar mi relativismo vital ni mis ganas continúas de no darle la razón a nadie. No sé pedir una ayuda que no quiero. Soy injusto, le vacilo siempre a todo el mundo y a veces soy un poco pendenciero. No soy un buen amigo, es cierto.

Pero yo tengo que seguir en mi búsqueda. Revuelvo una y otra vez los cajones que deberían estar ordenados ¿Soy como soy? ¿Cómo debería ser? ¿Puedo cambiar? ¿Quiero, y en caso afirmativo, Qué cambiar? ¿Qué necesito?

Es una pena que deteste los libros de autoayuda.

Hace meses que no escribo de una manera continuada en este blog. Supongo que forma parte de este proceso, del que os hablaba, más general (holístico podríamos decir) que ahora no veo porque las delgadas ramas de los árboles de mi vida me golpean en los ojos o me fustigan el rostro. Pero sé que estos días conducirán a otros y en algún punto volveremos a encontrarnos, más predispuesto yo a ser comunicativo y tú con un punto escéptico más que comprensible. De momento no quiero ni puedo seguir con "la distancia entre las cosas". Han sido justo tres años importantes para mí de los que quedan constancia sincera y puntual en este cuaderno de viaje. Os agradezco la compañía de todos estos años. A vuestra disposición queda mi dirección de correo electrónico (mirad justo debajo de la luna) y todas estas entradas junto con un gesto cariñoso de despedida.

Nos veremos.

6 comentarios:

Okr dijo...

Hasta pronto, nen.

Y que la distancia entre las cosas se acorte, si pué ser.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Bueno, hermano...
...Voy a ponerme serio, aunque ni tú ni yo lo merecemos, pero aun así voy a hacerlo. Te advierto que ahora suena Jacques Brel y que me he tomado un ron, lo que quiere decir que no me hago responsable del 100% de todo lo que diga...
...Siento que me acuses de umbralizarme en los momentos más inesperados, pero en cierto modo me la suda de lo que me acuses: yo tampoco estoy en un buen momento, y en estos momentos me da por llamar a gritos a quien necesito: ya sabes, tú y dos o tres más...
...Celebro tu lucidez y la precisión para manifestar lo que te pasa. Yo no soy capaz de hacerlo: me limito a refugiarme, o parapetarme más bien, en una novela de la que estoy inseguro y a la que temo y que me da ganas de llorar y que nunca me devolverá todo lo que me quita, en escribir cosas en el blog que caen en saco roto porque necesitaría sentirme arropado por esa gente que me arropa (tú y unos cuantos más, como sabes), en escuchar a El Chocolate, a Leonard Cohen o a jacques Brel y en agobiarme de modo impreciso ante el futuro, ante mis decisiones, ante todo lo que no soy capaz de domesticar...
...En fin, querido Robe, en estos días te he echado de menos y te he querido tener a mi lado: http://miguelangelmaya.blogspot.com/2010/01/olisqueo.html e incluso te he necesitado y para ello te he guiñado los ojos llorosos aunque sólo sea con battatiadas, pero no recogiste del todo el guante: http://miguelangelmaya.blogspot.com/2010/01/yo-si-que-te-cuidare.html
...Sí, ya veo tu sonrisita irónica reprochándome que venga aquí a hablar de mi blog, como cuando iba a tu casa a hablar de mi libro mientras veíamos el Barça...
...No sé si no eres el que eras, pero las razones que das son bastante peregrinas: quiero decir, siempre rompiste con demasiada facilidad la empatía y siempre me (nos) involucré (amos) tal vez no lo suficiente en la tensión constante de la que siempre te has ensombrecido. Siempre te he (hemos) aguantado tu relativismo vital y tus ganas continuas de no darle la razón a nadie. Nunca has sabido pedir la ayuda que no querías, siempre has sido injusto, le has vacilado siempre a todo el mundo y siempre has sido un poco pendenciero. Siempre has pensado que no eras un buen amigo, es cierto...
...Yo, sinceramente, no veo diferencia con el que eras...
...Está bien que busques, y es valiente asumir que uno está solo: ya quisiera yo para mí dar un golpe en la mesa y borrarme de un plumazo las coartadas...
...No sé adónde te va a llevar todo esto, sólo sé lo mucho que te he echado de menos estos meses que hemos dejado de ser vecinos. Te he echado de menos sin haberte echado nunca de más, y sabiendo perfectamente quién eres y por qué tengo el honor de sentirme parte de tu vida y de ser tu amiguete...
...En fin, sé que bajo esa sonrisita irónica de labios pendencieros que sostienen un porro en la comisura y ese primer impulso de pensar que acabo de escribirte un comentario ñoño y que "estamos solos, será que nadie nos ha venido a buscar", sé que esa sonrisita también me echa un poco de menos...
...Y no te puedes imaginar lo orgulloso que me siento de que me eche de menos un tiparraco como tú...
...Un abrazo, gañán...

FANGO dijo...

Pues solo decirte que hasta pronto y que suerte en tu busqueda.

REIDI dijo...

Estos momentos son obligados en ocasiones, pero recuerda que mañana será otro día y quién sabe… igual te deja de crecer la miopía y puedes ver mejor lo que te rodea y los que te rodean.....No me obligues a ejercer de hermana mayor y sacúdete de una puñetera vez esa nube negra que te persigue últimamente.

NáN dijo...

No sé. ¿Crees que necesitamos el apretón cómplice, o el halago, o (rellenar con cualquier cosa)?

Que las cosas no es necesario que sean cómodas creo que todos lo hemos aprendido ya.

Te sientes como te sientes. Y no tienes ganas ahora de seguir emitiendo señales. Al menos, tan a los ojos de todo el que pase por aquí. Supongo que habrá otras complicidades que, más en lo privado, se mantendrán.

Mantén esto abierto, para poder pasar. No creas que no te pienso a veces.

Pero ser bronco cuando uno se siente bronco no es, te lo aseguro, de mal amigo.

Un abrazo

David J. Calzado dijo...

Nadie se atreve a decir nada. Yo me atrevo a decir "hasta otra" y "gracias".