jueves, 2 de mayo de 2013
lunes, 11 de febrero de 2013
Un poco más
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domingo, 29 de abril de 2012
Entrada inédita fechada hace casi un año y medio
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martes, 13 de marzo de 2012
Introducción al estraperlo (o de cómo desde el concepto "yo" se prepara al lector para otra cosa que vendrá más adelante)
Ocuparse y desocuparse. Ir y venir y no haberte movido del mismito sitio. Escuchar sin prestar atención a lo que haces. Hacer sin oír lo que suena. Llegar tarde y conseguir embarcarte a bordo del Titanic. Como dijo el otro: seamos amigos, que para enemigos ya hay un montón de gente corriente.
A todo esto. Sin noticias de mi Archienemigo. ¿Me habré equivocado nombrando a alguien tan pequeño para un puesto tan grande? Si ha habido movimientos estratégicos tengo que reconocer que han sido tan sutiles que me han pasado inadvertidos. Habrá que seguir en guardia por si le da por asomar la patita.
Yo ando un poco revolucionado (sí, yo y yo y más yo, qué le vamos a hacer, para hablar de otros ya hay otros que solamente hablan de otros) ando revolucionado, decía, porque todo me afecta, pero no tanto, y parece que las cosas van a reventar de un momento a otro, pero al final no. Asisto a manifestaciones, opino sobre la monarquía y los beneficios de su ausencia, en fin, practico nuestro gran deporte nacional. Blablabla. Y más hacia dentro. Salgo, entro, hablo sin parar con desconocidos encantadores. Me prometo estar más atento a mis circunstancias y contabilidades. Blablabla.
Es curioso que mientras todo se tambalea y mi entorno se mueve, se muda, cambia, pasa por fases (unas más alegres que otra) yo sigo impertérrito desde hace un tiempo y nada más consigo fijarme en dos o tres temas que me parecen importantes. El resto es como leer una novela. Creo que mis temas no coinciden con los Grandes Temas Universales, que cada vez me interesan menos, la verdad, si no es para echar mano de algún recurso literario o algún giro interesado en conversaciones extravagantes.
He dado sin querer, como suceden muchas de las cosas importantes en la vida, con la Asociación de Madrileños Ateos y Librepensadores. Voy a empezar a husmear un poco cómo llevan el asunto y ya os iré contando. De momento ya es algo. Y desde donde me ha llegado la onda me da esperanzas sobre la seriedad de semejante contubernio. Son los que organizan las apostasías multitudinarias y las procesiones ateas de Lavapiés. Je.
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jueves, 2 de febrero de 2012
La llave
Se ha roto la llave del viento. Simplemente cayó. Yo hice un giro desafortunado y golpeé la llave. En buena medida no ha sido tan grave porque parece que los trozos son grandes y coinciden unos con otros. Pienso en el día en que Elemayúsculapunto me la regaló. Tiene magia, dijo. La pregunta es si lograré pegar los fragmentos con tanto tino como para que vuelvan los tiempos en los que podía controlar la intensidad del viento.
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jueves, 19 de enero de 2012
Miscelánea
Recuerdo haber visitado alguna vez, cuando era niño, a un tío segundo que guardaba cantidades ingentes de productos de primera necesidad en una alacena torpemente construida en un rincón de la cocina. Eran los años de la Guerra Fría y una corriente de desesperanza recorría el mundo.
Hoy en día tengo varios amigos que me recomiendan que haga lo mismo, que siga unas directrices que, según ellos, marca Protección Civil, que consisten en una respuesta a posibles tormentas solares. En realidad no han cambiado tanto los tiempos.
No digo que no vaya a pasar. Simplemente opino que anticipar a bombo y platillo este tipo de cosas entra más en el mundo de la predicción adivinatoria que en la esencia humana de ir viviendo el presente.
Viviendo mi presente por fin tengo entre mis manos el libro que llevo esperando un montón de tiempo. He recuperado (¿dónde quedó aquella otra edición?) La Realidad y el Deseo de mi admirado Luis Cernuda. Creo que jamás cejaré en mi empeño de no olvidar nunca sus versos, los que me lanzaron al abismo poético cuando era un adolescente y que hoy me conmueven como el primer día.
Scherzo para un elfo
Delicada criatura:
No deseo a mi voz
Que turbe el embeleso
Amarillo del bosque,
Tu elemento nativo
Por los troncos oscuros
Sustentado hasta el cielo.
Yo quisiera, por este
Atardecer translúcido,
Denso tal un racimo,
Trazarte huella o forma,
Pulsando ramas, hojas,
Tú con el viento en duda.
Difuso aroma, vagas
Con paso gris de sueño,
Te pierdes en la niebla
Que exhala el estanque,
Pensamiento gracioso
De un dios enamorado.
Inspiras todo el aire,
Bajo tu magia abre,
Como una flor, tan libre,
El deseo del hombre
Con un alto reposo
Que alivia de la vida.
Siempre incierta, tal eco
De algún labio, a lo lejos
Entre aliso y aliso
De nórdica blancura,
Vibra tu esbelta música
Y en un fuego suspira.
¿Acaso el amor pesa
A tu cuerpo invisible,
Y sus burlas oscuras
Sobre el mundo recuerdan
En ti, anhelo eterno,
A nosotros efímeros?
Sonríe, dime, canta,
Si eres tú ese arrebato
Que lleva hojas ardientes,
Dejos de tu guirnalda,
Con pasión insaciable
A realizarse en muerte.
¿Mueres tú también, mueres
Como lo hermoso humano,
Hijo sutil del bosque?
Te aquietas por el musgo,
Callas entre la niebla,
Alguna nube esculpe,
Iris de leve nácar,
Tu hastío de los días.
Aún creo ver tus ojos,
Su malicia serena,
Tras las desnudas cimas,
Por el aire, profundo
Y ya fríos, con la noche
Que imperiosa se alza.
O aquel poema, quizás el segundo leído de Cernuda, Donde habite el olvido; o ese otro que el Cantante musicó por aquella fechas y que empezaba diciendo: “Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman”, el principio de este verso es el título del poema. Luis Cernuda es mi pasado. Y, desde luego, vuelve a ser mi presente.
Dice Luis García Montero: “Así la realidad/ sin puntos y sin comas/ hecha piel y mezclada/ por el tiempo en el fondo de los ojos…”. Qué grande. Y Ángel González dice: “La lágrima fue dicha./ Olvidemos / el llanto/ y empecemos de nuevo,/ con paciencia,/ observando las cosas/ hasta hallar la menuda diferencia/ que las separa/ de su entidad de ayer/ y que define/ el transcurso del tiempo y su eficacia.” Dan ganas de dejar de escribir poemas y leer, leer, leer…
Es curioso que ahora que parece que Huésped por fin se acerca a la imprenta, yo me siento un poco alejado de mis propios poemas, como si hubieran sido escritos por otra persona que se parece a mí en otros momentos que se parecen sospechosamente a estos años atrás. Supongo que esto forma parte de tener 34 años y publicar un primer libro de poemas en solitario. No es que me parezcan mal, o desubicados en su espacio. Me parecen lejanos. Bueno, es una sensación de estos días que tampoco, creo, debe preocuparme mucho. Pero aquí dejo constancia de ello por si al leer estas líneas dentro de un tiempo opino diferente.
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miércoles, 18 de enero de 2012
La cuerda de mi
Para M.
Hay un violín, uno entre la multitud, que se deshace en sonidos; busca melodías cuando lo estima oportuno, sobresale entre el murmullo incesante de la vida que va tan rápida que casi no da tiempo a garabatear su boceto en un pentagrama al que, por tramos, le falta una línea.
Puede ser todo tan fácil.
La comunicación que sigue los caminos correctos, no tener pasado, no pensar en el futuro. El presente es más ancho que alto y esto da cierta ventaja a los seres que posean ojos que sepan mirar con un ángulo de trescientos sesenta grados. También tienen ventaja las mentes sensibles, los dedos ágiles y las palabras claras.
Puede ser todo tan difícil.
Como buscar el sonido correcto en la cuerda de mi. Como comprender las excepciones del leísmo. El trabajo que da buscar cada uno un lugar en el mundo. El contacto de un cuerpo en noches heladas como esta. La paciencia. No caer en el caos interno.
Es de agradecer estar vivo. Una biografía no deja de ser la enumeración de los desafíos frente a los asuntos difíciles y, sobre todo, frente a los fáciles.
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jueves, 5 de enero de 2012
sin arreglo
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viernes, 30 de diciembre de 2011
Estoy en pleno proceso. Voy retomando mi vida, haciendo pequeños montones formados con los descartes de otros tiempos que ahora se me antojan felices. Hay veces que uno sobrevive. Son fechas complicadas estas.
Es una sorpresa que no me molesten ni los puestos de bromas y pelucas que han endiñado a la plaza ni el gentío que los recorre. Más bien al contrario. Tengo que reconocer que me gusta mirar las caras nerviosas de los niños que circulan en carros torpemente conducidos por adultos con pelucas estridentes. Es divertido y creo que es una tradición benigna.
Por otro lado he vuelto a acercarme a mis horarios naturales. Hay que moderar ciertas costumbres insanas e intentar volver a despertar sin ese sabor a tristeza en la boca. No es que sea malo, también hay que indagar en las sensaciones oscuras. El problema es que si paso demasiado tiempo en ese bucle sé que corro el riesgo de convertirme en un ser triste. Supongo que también de eso se aprende.
Os voy a contar algo: hoy me he despertado y me inundaba la ira. Soñaba que le daba una paliza a alguien cuya imagen ni siquiera reconozco. Yo debí recibir también algún golpe, porque me sangraba el labio. Tanta furia y violencia (aunque fuera en sueños) me deja preocupado. No es así como debe vivir uno. Imagino que Freud tendría algo que decir al respecto.
Tengo que hacer un gran esfuerzo para concentrarme. Hay que trabajar. Debo leer. Escribir. Dejar que la realidad ocupe el espacio correcto. Recuperar las ganas de pasármelo bien. Menuda travesía.
Después de tantos días fuera de casa lo primero es poner un poco de orden. Revisar los mensajes, aunque no los conteste. Escuchar algo de las noticias en la radio. Es curioso que ahora que la derecha forma gobierno, yo estoy haciendo un repaso al periodo de la Segunda República. Lerroux, Azaña, Alcalá-Zamora… Es extraña la política. Lo era antes y lo es ahora. Respiro profundamente y pienso que queda una larga legislatura por delante.
La verdad es que releyendo y visto cómo lo planteo parece que todo esto da asco. Pero es curioso que uno se levanta todas las mañanas, y realiza toda una miríada de actos cotidianos, un esfuerzo brutal por situarse en la propia vida y opta por enfrentar el día.
Sé que no estamos acostumbrados a la sinceridad. Los que me quieren no deben preocuparse. En el fondo todo esto no tiene importancia, solo son unas líneas escritas sobre una reflexión puntual que hay que hacer de vez en cuando sobre la vida que se lleva. Es lo que hay en este momento. El que quiera modelos vitales envueltos en la nube de una sospechosa irrealidad debe acudir a Facebook, el lugar donde ya no somos nosotros, más bien nos convertimos en una proyección falsa y algo borrosa de cómo queremos que nos vean los que ni siquiera nos conocen.
Yo estoy en pleno proceso. Y que no pare. Las situaciones cambian, nada es eterno. Al final por mucho que uno quiera los derroteros son incalculables y no siempre se lleva la razón. De hecho, uno de las principales virtudes de esto que llaman vida es que te lleva y te trae sin preguntar, sin que le importe un carajo qué opinas al respecto. Y a veces uno pasa por trances inevitables.
No puedo evitar quedarme distraído y ausente cuando pienso en mi padre (es la primera fecha señalada desde que murió. El nueve de enero va a hacer un año). O cuando pienso en Lorna, tan llena de vitalidad hasta el último instante. Las ausencias que persisten. Al final a la vida no le importa lo que tú opines. Estos trances inevitables deberían hacerte consciente de que estás vivo. Volver a cogerle el gusto en el paladar a los bocados de existencia por contraposición.
Elemayúsculapunto me invita a pasar la Nochevieja en su casa. El Cantante hace lo propio y me dice que Huesca. Se suceden llamadas interrogativas. Qué vas a hacer. Qué plan. Qué me dices de. Y yo, en realidad, lo único que quiero es pasar ese día como otro cualquiera, sin más. Acostarme a la hora que me dé la gana y levantarme temprano para retomar por fin mis horarios matutinos, tan necesarios para mi orden interno.
También estoy pensando en retomar ciertas relaciones. Hace no mucho mencioné aquí mismo al cantautor sevillano Manuel Cuesta (un tipo de 35 años obsesionado con Spiderman) y este cometió el error de sentirse demasiado aludido por una opinión personal (debió equivocarse porque su respuesta no la publicó en la entrada correspondiente, si no en la del día dieciséis de noviembre). Él quiso “ponerme en mi sitio” y en ese instante reconocí que podía jugar un papel importante en mi vida. Lo nombré, respetuosamente, mi Archienemigo Predilecto, cargo que ostenta desde entonces y que hoy hago público para que se sepa y a nadie extrañe si hago continuas referencias al tipo en cuestión. El otro día me lo crucé por la calle Atocha (sí, al lado de mi casa, qué casualidad) y al pasar uno junto al otro no quiso mirarme a los ojos. Si no fuera por estos pequeños detalles, la vida sería aburridísima. Para quien no lo conozca, me han dicho que hay un video en youtube en el que sale disfrazado de cerdito rosa o algo parecido. No quise verlo porque hay cosas que uno debe obviar si quiere tomar en serio a un Archienemigo en condiciones. ¿Ves, Manuel, qué bien me haces? Ha sido nombrarte y me he animado de repente. Me gustaría que no se confundieran mis instintos agresivos-pasivos oníricos con la relación platónica que estoy creando con mi Archienemigo. No soy de los que van dando palos por la calle. Lo mío es un teclado y un archivo en Word. Le preparé un poema, pero todavía nos estamos conociendo y no quiero precipitar nuestro idilio. Hay más días que botellines de la Cruzcampo.
Estuve con mi Gran Amigo D.J. Charlamos mucho por las calles de Rochelambert. Me reprendió severamente porque yo le conté un encuentro que tuve con un tipo (la verdad es que no recuerdo el nombre) que había trabajado en el Ministerio de Igualdad y que, después de un recital, me corrigió en una conversación porque utilicé el masculino plural en vez de la misma palabra repetida una vez para cada género. Mi argumento era que interrumpe el normal desarrollo de una conversación, aparte de alguna vaga referencia a la corrección lingüística y una cita dicha de memoria de Javier Marías: Todo el que empiece diciendo “Amigos y amigas…” es que es un idiota. La cita no es, evidentemente, al pie de la letra. Si no fue esto, algo parecido dijo Marías. D.J. me hizo ver otra realidad y tengo que darle la razón. Hay que distanciarse de los que se disfrazan de políticamente incorrectos para defender sexismos anacrónicos y dañinos. Es cierto. Ahora lo veo claro. Pero curiosamente terminamos con este asunto llegando a la conclusión que el radical que interrumpe una conversación fluida anotando el femenino para cada masculino es un idiota.
Bueno, hoy me ha dado por aquí y mañana ya veremos.
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