viernes, 28 de junio de 2013

El taller de Lara Moreno. Fin de curso.



Han sido nueve meses de experiencia concentrada. Cada martes, asomados durante el descanso a los balcones de la calle Torrecilla del Leal, fumábamos y compartíamos experiencias literarias. El taller de mi querida Lara Moreno ha sido una experiencia inmejorable.

Palabras. Frases. Cuentos.

Un martes la propuesta de tema perfectamente desarrollado por la profe y al siguiente un relato confeccionado intentando seguir los puntos expuestos. Las lecturas representativas de cada tema. Las conversaciones sobre lo personal y lo necesario, sobre las letras y sus usos. Nano, Ade, Aroa, Miguel (Mr. Doctor Tull), Ana... estos impecables compañeros de viaje en una necesidad tan difícil de cubrir. Es cierto que ahora se abre el vacío de cada martes: faltará la droga que teníamos asegurada en dosis semanales.

Lara Moreno es magistral. Lo seguirá demostrando a partir del 5 de septiembre, fecha en la que se presenta su novela Por si se va la luz (editorial Lumen). Como cuentista lo ha demostrado ya ampliamente. Tengo la suerte de ser su amigo desde hace muchos años (tantos que algunos recuerdos me parecen sacados de una peli sepia) y haber ido conociendo sus cuentos de primera mano. Tengo la suerte de quererla y dejarme querer. Gracias por todos estos meses, Larita mía.

Para que lo sepáis; el curso que viene habrá más talleres (también una versión online para los que no viven en Madrid). Me gustaría no haber hecho ya este curso para volver a repetirlo y que todo me sonara a nuevo, a descubrimiento; que me dejara ese sabor de boca tan agradable como un beso con palabras, un abrazo de cuento.

El martes pasado tuvimos nuestro último encuentro en Torrecilla del Leal. Queda un día más, que celebraremos fuera del aula. Despedida y cierre más homenaje a Pedro Casariego Córdoba. Es triste. Pero nos llevamos todo lo aprendido.

Un caso claro en el que recibes mucho más de lo que das...
Hay que sentirse agradecido.

5 comentarios:

Aroa dijo...

Espero que alguna vez me recuerdes en blanco y negro, al menos. O, al menos, el taller.
Beso, compañero.

Roberto dijo...

¡Aroilla! ¿Y cómo no? Si ya eres de la familia...

Besos.

NáN dijo...

Sí a todo.

Pero no tengo la sensación de que esto ha acabado, sino de que está empezando (de otro modo mejor).

Ya sabéis, soy un chaval y los jóvenes tendemos al optimismo.

Roberto dijo...

¡Nano! Ya sé, ya sé... Queda todo. ¿Qué te parece si nos tomamos una en cualquier momento donde los Tipos Infames? Me gustaría hacerte unas preguntas, de esas que el otro día quedaron inconclusas. ¡Abrazo!

NáN dijo...

Pon fecha y hora.

Vendré aquí a ver el mensaje.