jueves, 1 de agosto de 2013



La casa se quedó pequeña
y me pesaba hasta el alma,
me pesa.

Despienso si llamo y no contesta,
me paro, dudo y sigo
caminando de acá para allá,
preguntándome
adónde ir

si tengo escarcha en la garganta

y en la frente una marca de carmín.


Feroz contra el mundo
besos, dentelladas, humo;                             
(ni tanto supuso
ni me queda sabor a nada)

Todavía
me consuela un poco
la autodestrucción de los versos
este no saber distinguir
la realidad y el deseo
lecciones mal aprendidas

(soñar sale muy caro)
(pedir perdón o pedir permiso)
(no olvidar las agallas para bucear la vida)

y sin desmerecer del todo a la esperanza
llamo y espero que suene
una, quizás dos veces,
y contestes,

mi querida.

6 comentarios:

Libertad dijo...

Este sí es el oficio más difícil del mundo

Roberto dijo...

¿El oficio de vivir o el oficio de poeta?

Aroa dijo...

el de vivir siendo poeta

soñar es muy barato si uno maneja bien los intereses que los cabrones sueños se cobran durante el día

¿nos vemos?

Libertad Ramos dijo...

Me refería más bien a ese de llamar y esperar que contesten

Libertad Ramos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Roberto dijo...

¡Hola Aroilla! Yo estoy en Madrid transcribiendo horas de entrevistas. Así que cuando quieras. Lucharé por dejar la grabadora en casa.

Querida Freedom ¿y lo bien que sienta cuando contestan al primer timbre del teléfono? Vuelve ya, anda, que te echamos de menos. Feliz cumpleaños, por cierto...